Allí, en la pequeñez del detalle, alcancé a observar mi próxima parada. Yo, como buen pelícano, observé que aquella bahía era una buena opción para parar, comer, reposar el aleteo constante y recoger los mensajes de los habitantes. Luego supe que aquel lugar era llamado Bahía de La Paz y que también se le concedía el nombre de Puerto de Ilusión. Allí, hasta que viera el último atardecer de ese enero del año 2014 y luego... me preguntaría: ¿cuál será la siguiente parada?
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